Campaniles

martes, 24 de diciembre de 2013

EL MEDIADOR ES UN SABIO

El Mediador, para serlo de verdad, primero debe convertirse en un sabio. Porque sólo un sabio puede instalarse en conflictos ajenos sin dar la opinión propia de cómo abordarlos, vivirlos y resolverlos, legitimando de esta forma la capacidad de los antagonistas para hacerse cargo de lo suyo.

Pero ¿qué es un sabio?

Hace ya mucho tiempo que vislumbré que un sabio es un artesano incesante de la felicidad propia como única manera de inducir la felicidad ajena, porque entiende que la meta de todo ser viviente es la tenaz consecución de la felicidad todas y cada una de las veces en que ésta se desvanezca.

Así pues, no se nace sabio. El sabio se hace. Cualquiera puede convertirse en sabio.

Y lo que más: puesto que todos podemos convertirnos en sabios, tenemos el deber de hacerlo a riesgo de ser responsables de nuestro propio sufrimiento. Nótese que no digo “dolor”, sino “sufrimiento”, conceptos bien distintos entre sí y con resultados absolutamente diferentes como veremos más adelante.

He aquí, pues, una conclusión definitiva: cualquiera es APTO para convertirse en sabio, trabajarse su propio “ser feliz” e inducir felicidad. Todo es cuestión de ACTITUD.

Llegados aquí, no es difícil concluir que el genuino Mediador es un sabio.

¿Y cómo se convierte uno en un sabio? ¿Basta con hacer un máster de X horas teóricas y XX horas de prácticas?

¡También!

Pero sabiendo que el objetivo esencial de ese primer aprendizaje es asimilar e incorporar a la conciencia propia lo que NO ES la Mediación. En definitiva, DES-APRENDER conceptos propio sobre aciertos y errores ajenos. DES-PRENDERSE de ideas arraigadas sobre cuál sea la mejor manera de hacer las cosas. Porque hay tantas maneras de hacer las cosas como cosas hay que hacer, dependiendo del momento en que se hagan y de quién haya de hacerlas. Es la Ley de La Neutralidad, la de la Oportunidad o del Contexto, y la de la Imparcialidad.

Nos queda ahora saber cuáles son las ACTITUDES DEL SABIO. Si hablamos de “actitudes” estamos refiriéndonos a una forma dinámica y cronológica de ubicarnos en el cada día o, dicho de otro modo: en tanto que la “actitud” presupone una postura o disposición respecto de algo, estamos en condiciones de afirmar que es por tanto una tarea inacabable, la cual reclama la vigilancia permanente de nuestros pensamientos, la decisión renovada de intervención en cuanto a las emociones que aquellos pensamientos provocan, y la intervención activa e inmediata hacia la práctica de la polarización positiva.

• Pensamiento

• Emoción

• Acción

Porque cualquier emoción que nos embargue estará diseñada por los pensamientos que alberguemos, y nos llevará a actuar en función de esas emociones dimanantes de aquellos pensamientos.

En esencia, esas actitudes se encuentran extractadas en el video que sigue, reseñadas en 17 propuestas esquemáticas, y desarrolladas, una a una, en su lugar conveniente:

http://youtu.be/A6MrT_w2Uqk (Cómo parar los pensamientos descontrolados de la mente).



LAS PROPUESTAS DEL SABIO



1. Polarizar la mente cultivando el opuesto: allí donde germina un negativo hay que instalar conscientemente un pensamiento positivo.

2. Desertar de la queja: Ante el quejicoso, un simple “entiendo”. A la queja propia un “NO” inquebrantable. Nuestro tiempo es tan escaso, y la queja tan inútil, que gastar una décima de segundo en quejarnos es una torpeza.

3. Rechazar la sospecha: ante las actitudes insidiosas no cabe pasividad, sino un rechazo activo que haga incontestable la posición.

4. Desterrar de la maledicencia: Ante el murmurador, mutismo. Ante nuestro impulso de censurar, espejo. La vida no es una perpetua prueba de evaluación; por tanto, los censores que califican lo que se debe o no se debe hacer, lo que está bien o está mal, o, simplemente, descalifican, convierten su entorno en tóxico, haciéndolo irrespirable.

5. Sintonizar con los seres positivos: vibrar.

6. Atajar el enojo antes de que escale: La ira es la emoción más devastadora que existe, porque destruye y nos destruye. Al ser iracundo hay que convertirlo en transparente. Ante la cercanía de la ira propia, tomemos varias respiraciones profundas desde el vientre hasta las clavículas, o hagamos gimnasia por unos minutos.

7. Vivir en el presente: Es una cuestión de inteligencia: como se ha dicho, “el ansioso vive en el futuro; el rencoroso en el pasado”; pero lo único cierto es el aquí y el ahora. Dice Facundo Cabral: “aprende a amar el presente; es con quien vas a pasar el resto de tu vida”.

8. Saber que todo es pasajero: Hasta la vida misma.

9. La rutina mata más que la peor epidemia: Una gota de agua puede horadar una piedra si no cambia de dirección. La cama es un lugar de descanso y de placer; pero una permanencia inmóvil en ella acaba llagándonos, llenándonos de escaras.

10. El miedo paraliza: Quien no sea capaz de correr del peligro inminente debiera saber lo que aconteció a una zorra según el cuento del Conde Lucanor: http://youtu.be/Ev3Y8Ebs3n4

11. Hay que focalizar la situación desde el logro obviando la pérdida: “Quien casi vive ya murió; quien casi muere está vivo”. O, lo que es lo mismo: “mientras hay vida hay esperanza”. Mi abuela lo remataba rezando la Salve de peculiar forma: “mientras dura, vida y dulzura; y después, esperanza nuestra”.

12. El sonido vivifica: Escuchar activamente es ponerse en sintonía con el significado de lo que se escucha. (Vibración)

13. El agua purifica: escúchala, mírala, huélela, bébela, tócala, siéntela en tu interior. Llora.

14. La tierra vigoriza: tócala, camina con los pies descalzos, y sabrás el valor de unos zapatos.

15. Creer es Crear: Sólo se puede realizar aquello en lo que primero se cree. Sólo quien cree en la felicidad trabaja para conseguirla.

16. Hacer es participar de la obra de la creación: es decidir elaborar, hacer, producir.

17. AMAR es la obra maestra del ser humano. La obra humana por excelencia.

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